LO QUÉ PASARÍA SI NOS QUEDAMOS SIN RECURSOS NATURALES:
Creo que la respuesta más simple es que no íbamos a durar mucho tiempo. Contamos con los recursos naturales para nuestra comida, bebida, y casi todo lo demás que utilizamos en nuestra vida. Sin esos recursos, nuestro planeta sería probablemente mucho más parecido a Marte.
Estamos viviendo en tiempos afortunados. Los niveles de vida en el mundo occidental, por lo menos son los más altos de la historia. Es una época de relativa paz y abundancia que sorprende a nuestros antepasados. Pero no va a continuar para siempre, ya estamos estirando muchos de nuestros recursos naturales a sus límites.
Aunque algunos recursos no desaparecen por completo, pueden terminar en una forma que ya no es útil para nosotros, como por ejemplo, se pueden contaminar el suelo o el agua, en la medida en que realmente no podemos usarlo más. Otros recursos, como los combustibles fósiles y animales, pueden desaparecer. Así que tenemos que tener cuidado con la forma en que lo manejamos.
Hay una cosa que la gente ha comenzado a considerar seriamente, son los recursos mineros de los asteroides y cometas que pasan cerca de la Tierra. En general, tienen los metales valiosos, como el níquel, el hierro y el platino.
Los recursos naturales subterráneos son limitados, pero no la luz del sol, claro siempre y cuando el sol brille.
Lo mejor que podemos hacer es cuidar de nuestros recursos naturales, no sólo por el hecho de que son bastantes, o que otros animales los utilizan, sino que también dependen de ellos para sobrevivir.
Históricamente la tierra ha sido considerada como fuente de riqueza o generación de riqueza, principalmente por los fisiócratas.
La posesión de la tierra desde que el hombre dejó de ser nómada, ha sido símbolo de poder y riqueza, y el hombre ha intentado por todos los medios obtenerla.
Hoy sigue teniendo la misma importancia y en el futuro será aun más, debido a la creciente demanda de alimentos y materias primas provenientes de la tierra.
Durante años, la agricultura no ha sido el sector económica mas prospero y rentable pero empieza a serlo a la media que la demanda de productos agrícolas crece de forma exponencial, a tal punto que los precios de los alimentos se han elevado a nivel mundial como causa de la escasez de muchos de ellos.
Frente a estas circunstancias, es de esperar que el precio de la tierra se eleve, y poseerla se llegue a convertir en un verdadero privilegio como lo es en Japón y algunos países Europeos, e inclusive en algunas zonas de Colombia.
Es evidente que poseer la mejor tierra es una gran ventaja competitiva para incursionar o sobrevivir en mercados nuevos, competitivos y muy rentables como el de los biocombustibles, que seguramente desencadenaran luchas de los grandes empresarios por poseer la tierra, similares a cuando existió el auge del caucho.
Las actuales circunstancias coyunturales políticas y de seguridad, contribuirán a que importantes empresas inicien un proceso de acumulación de tierras, volviendo a surgir términos como terratenientes y latifundios, algo que en Colombia parecía en desuso, o al menos en algunas zonas.
Todo esto irá en detrimento de las personas con menores recursos económicos, y mas que nunca se podrá ver el valor y el poder de la tierra como fuente de riqueza y poder, puesto que aquel que no la tenga, será cada día mas pobre, entre tanto, aquellos pocos que la tengan, se convertirán en grandes emporios económicos.
Se ha evidenciado en los últimos tiempos, el despojo de que han sido victimas los pequeños poseedores de tierras, quienes se han visto en la necesidad de entregar o simplemente abandonar sus tierras que posteriormente terminan en manos de empresas, quienes no han olvidado que la tierra es fuente de poder y de riqueza.
Si la tierra no fuera fuente de riqueza como evidentemente lo es y lo será, no se haría hasta lo imposible y lo indebido para poseerla.
La tierra fue fuente de riqueza en el pasado y lo será en el futuro.
En el pasado, poseer tierra, haciendas y latifundios, era fuente y sinónimo de riqueza y poder, y es seguro que lo volverá a ser en un futuro cercano.
La tierra perdió la connotación histórica que siempre ha tenido de ser fuente de riqueza y poder, con el surgimiento de la revolución industrial. Con ella, la tierra pasó a un segundo plano, y se convirtió en simple proveedora de materias primas para las nuevas y verdaderas fuentes de riqueza y poder: las grandes industrias que hoy siguen siendo la mayor representación de desarrollo, riqueza y poder económico.
La codicia se ha olvidado de la tierra para trasladarse al petróleo, la electrónica, los servicios financieros, etc.
Pero hoy, se vislumbra un grave problema que hará que la tierra vuelva a ser una vez esa fuente de riqueza y poder que en tiempos pasados logró. La razón no es otra que la escasez de alimentos que muy pronto sufrirá la humanidad.
Cuando la poca tierra fértil y cultivable ya no alcance para producir los alimentos que la humanidad necesita, se cumplirá a cabalidad una de las premisas básicas de la economía, referente a que entre menos disponibilidad exista de un recurso, será más costoso acceder a ellos, por tanto quienes posean esos escasos recursos, obtendrán serán poseedores de una gran riqueza y poder.
En efecto, la tierra volverá a ser la madre de todas las riquezas, puesto que es cuestión de tiempo para que la situación sea de simple sobrevivencia: quien pueda garantizar su alimentación será quien sobreviva.
La alimentación se convertirá en un producto suntuoso como lo pueden ser hoy tantas baratijas inútiles de marca que cuestas mucho dinero. Pronto la alimentación no alcanzará para todos, y sólo aquellos que tengan asegurada su producción, podrán sacar grandes réditos económicos de su privilegio.
Ahora mismo, existe una alza creciente en los precios de los alimentos, lo cual, obviamente beneficiará a los poseedores de la tierra.
Muy pronto los alimentos alcanzarán precios más escandalosos que los alcanzados por el petróleo, por tanto los beneficios económicos serán muy atractivos para los dueños y señores de la tierra.
Tal vez esa sea la oportunidad para que los países sureños que son los que producen los alimentos y materias primas para los industrializados norteños, puedan por fin recibir grandes beneficios económicos por su privilegio de alimentar a los muy pronto hambrientos norteños.
Por eso no es de estañarse, y tal como muchos lo han pronosticado, que en el futuro las guerras no sean por el petróleo sino por el agua y las buenas tierras de cultivo.
Un día no muy lejano, asegurarse tierras aptas para la producción de alimentos será considerada por muchos países como cuestión de seguridad nacional.
la tierra es nuestra casa ¡vamos a cuidar la tierra!